Fentanilo en España. Evidencias, percepciones y realidades
Año:
2024
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2024
Introducción
Capítulo 1. La sustitución de la heroína por el fentanilo. A modo de introducción.
En la introducción presentamos el punto de partida del estudio, los aspectos metodológicos básicos y los objetivos. Desde hace años que la crisis de salud pública provocada por el fentanilo ilícito en Norteamérica genera desazón en la sociedad española en general, y a los profesionales de las adicciones en particular. A partir de setiembre de 2022 y, con especial intensidad, durante el verano de 2023, los medios de comunicación publicaron infinidad de noticias sobre la llegada del fentanilo en España. En algunos casos se ponía en duda el sistema médico de prescripción de fármacos opioides. En la introducción, puntualizamos que esto es impreciso e injusto. España mantiene unos estrictos controles en la dispensación de fármacos opioides y los desvíos hacia los mercados ilegales son, por el momento, anecdóticos. Con estos mimbres, pasamos a presentar cómo la tormenta mediática intensificó la hipótesis de la sustitución. Tal hipótesis sostiene que los fentanilos, al ser más fáciles de producir y más rentables que la heroína, sustituirán al opiáceo en los mercados de drogas ilegales. Analizamos cómo la hipótesis es más compleja y difícil de cumplir. Finalizamos la introducción con una sucinta presentación de los capítulos del informe.
Resultados
Capítulo 2. Afganistán. La piedra angular de la oferta de los opioides en España.
El capítulo dedicado a Afganistán es central para alcanzar las conclusiones del estudio. La UNODC publicaba el 5 de noviembre de 2023 el informe «Afghanistan opium survey 2023» en que informaba de una reducción de la producción del opio del 95 % en el país asiático. Tal afirmación reforzaba la hipótesis de la sustitución, porque si los mercados europeos de drogas se quedaban sin heroína, el fentanilo irremediablemente ocuparía su lugar. En el capítulo presentamos el antecedente de 2001, cuando durante el primer régimen talibán, los fundamentalistas prohibieron el cultivo de adormidera. Esta prohibición careció de impacto alguno en los mercados europeos y menos aún en los españoles. Continuamos con un apartado dedicado al análisis de las existencias de heroína procedente de las cosechas excepcionales de los años comprendidos entre 2017 y 2022. En la actualidad, las reservas de heroína a lo largo del tránsito entre Asia y Europa son considerables. Estimamos que las existencias de heroína podrían abastecer los mercados europeos mínimo hasta octubre de 2025 y probablemente alcanzar hasta junio de 2028. Además, si la escasez de heroína es acusada, los primeros mercados en quedar desatendidos serían los asiáticos y los africanos. España sería uno de los últimos en quedarse sin heroína, porque es el país europeo que más paga por ella al por mayor.
En el segundo apartado exponemos los procesos que hacen imposible que Afganistán continúe sin producir opio. Los factores que explican por qué la prohibición talibán fracasará son: la crisis económica, el drama humanitario, el alto precio del opio, la dimensión multiétnica, la corrupción, la distribución del poder, las desavenencias internas de los talibanes y el régimen sancionador por desobedecer la prohibición. En términos generales, el régimen talibán no puede mantener la prohibición en todo el país. La hambruna es terrible. En diferentes puntos de Afganistán ya han aparecido evidencias de que, aunque de forma recóndita, el cultivo ha aumentado durante la cosecha 2024. El precio actual del opio es muy tentador para los agricultores afganos en situación de extrema pobreza. A finales de febrero de 2024, el precio del kilo de opio era de mil dólares. En la cosecha de este año, una hectárea de opio rendirá unos 24.500 dólares, es decir, permitirá ingresar más de tres veces el salario anual medio de una persona trabajadora en Afganistán. De momento, Afganistán está lejos de volver a los niveles de producción de la cosecha de 2022, aunque nuestra hipótesis es que en breve volverá a niveles suficientes para abastecer los mercados europeos de heroína.
En el tercer y último punto, analizamos la capacidad de otros países para aumentar la producción de opio a tenor de la crisis afgana. La debilidad actual de Afganistán es la oportunidad para otros países. Los precios disparados del opio y la heroína en Eurasia representan un aliciente para economías empobrecidas. Los países que sometemos a escrutinio son cinco limítrofes con Afganistán: Turkmenistán, Uzbekistán, Tayikistán, Irán y Pakistán. Analizamos también Birmania y México; además realizamos un breve apunte sobre Laos. De los ocho países, Pakistán y Birmania son quienes presentan más posibilidades de hacer crecer sus cultivos de adormidera. Nuestra hipótesis es que Afganistán no tardará demasiado en recuperar su posición hegemónica, aunque en los lucrativos mercados ilegales de drogas pueden aparecer nuevos actores. Sea como sea, estas dinámicas permitirán a Europa continuar abastecida de heroína.
Capítulo 3. La oferta de opioides sintéticos.
El capítulo dedicado a la oferta lo dividimos en tres apartados. En el primero presentamos la oferta del fentanilo en Europa desde los primeros indicios, a mediados de los noventa, hasta la actualidad. Mostramos las escasas notificaciones de fentanilos ilícitos en España. El elemento central de este capítulo es que los fentanilos están en franco retroceso y su espacio lo están ocupando los nitazenos. Recopilamos los datos que evidencian este cambio de tendencia. A destacar que, a nivel mundial, las notificaciones de fentanilos al Early Warning Advisory de la UNODC presentan una marcada tendencia a la baja. En 2022, fueron 56, en 2023 solo fueron 16. En cambio, la primera notificación de nitazenos fue en 2019 y en 2023 alcanzaron los 14. Este 2024, los nitazenos superarán probablemente por primera vez a los fentanilos. Las detecciones de nitazenos en Europa han sido una constante desde junio de 2023, especialmente en las islas británicas, Países Bajos, las repúblicas bálticas y algunos países de Europa oriental. La irrupción de los nitazenos es producto del proceso de fiscalización internacional y la prohibición en China de los fentanilos y sus precursores, a partir de mayo de 2019.
El desplazamiento de toda la producción a industrias ilegales ha provocado que los escasos fentanilos y precursores que produce China se empleen para abastecer los mercados norteamericanos. La época de los nitazenos podría durar bastante tiempo, porque sus precursores son de uso habitual en economías lícitas. El escenario de las drogas, y más concretamente el de las NPS, cambia y se modifica radicalmente en un corto período de tiempo. Tal como la comunidad internacional intensifique la fiscalización de los nitazenos, las industrias químicas ilícitas, en búsqueda de opioides sintéticos aún legales, pondrán al mercado otras familias de opioides sintéticos e incluso cualquier otra NPS. En España, el espacio para los nitazenos u cualquier otro opioide sintético es mínimo mientras sus mercados estén abastecidos de heroína afgana.
En el segundo apartado analizamos la operativa del crimen organizado dedicado a la heroína. Presentamos cómo a las bandas criminales les resultará imposible reconvertir su negocio hacia el fentanilo u otros opioides sintéticos. Es más probable que muestren interés por otros mercados ilegales. La reconversión del negocio de la heroína hacia opioides sintéticos es una quimera mientras dispongan de heroína con la que traficar. También analizamos por qué los cárteles mexicanos no han introducido fentanilo en Europa tal como lo hacen en Norteamérica. El motivo es la escasa demanda y el complejo ecosistema criminal europeo que dificulta su operativa en los mercados de opioides.
El tercer apartado lo dedicamos a Estonia. El país báltico hace treinta años que convive con los fentanilos. Los problemas de salud pública fueron terribles. En 2017, la variedad de fentanilos se diversificó. A partir de 2019, los nitazenos han estado cada vez más presentes. Desde entonces, la xilacina también se emplea como adulterante. Los datos procedentes de los países bálticos en general y de Estonia en particular refuerzan la hipótesis de la sustitución de los fentanilos por los nitazenos a nivel mundial. El caso de Estonia, para nuestros propósitos, nos sirve para evidenciar que el fentanilo hace décadas que circula por Europa sin haber impactado en los mercados españoles. Además, las tropelías provocadas por el fentanilo en el país báltico también se explican por la ausencia de una sólida red de atención a las adicciones. Estonia nos evidencia que España está preparada para hacer frente a una hipotética llegada de fentanilos u otros opioides sintéticos.
Capítulo 4. La demanda de fentanilo por parte de las personas consumidoras
En este capítulo abordamos cómo las personas consumidoras de heroína podrían comportarse ante la llegada de opioides sintéticos como el fentanilo. También planteamos unos escenarios futuros y las dificultades que implica comprar drogas en la red oscura para el potencial demandante de opioides.
Un aspecto central para rechazar cualquier presencia de opioides sintéticos en los mercados españoles de drogas ilegales es el número de sobredosis. El número de sobredosis es el indicador clave para afirmar que en las calles españolas están libres de fentanilo y de otros opioides sintéticos. Las sobredosis se convertirán en evidencias irrefutables en caso de una circulación masiva de opioides sintéticos. De momento, el número de sobredosis se mantiene estable y, entre las que se producen, carecemos de ninguna evidencia de que estén implicados los opioides sintéticos.
En el primer apartado analizamos las características de la demanda y su relación con los opioides. España cuenta con unas sesenta mil personas consumidoras habituales de heroína, de las cuales cincuenta mil viven en situación de extrema marginalidad. El perfil mayoritario es el de persona envejecida y policonsumidora de drogas. La característica de la persona policonsumidora es central para entender que, si se producen adulteraciones de la heroína con opioides sintéticos, las personas podrían emplear otras drogas y rechazar los consumos de heroína. Además, España cuenta con una robusta red de atención a las adicciones. Disponer de la red es el mejor garante ante cualquier amenaza provocada por las drogas, sean opioides sintéticos o cualquier otra familia de drogas. La mayoría, por no decir la totalidad, de las personas adictas a la heroína mantienen contacto con la red asistencial, ya sea en un centro de tratamiento, ya sea en un recurso de reducción de daños. Una parte muy importante participa en programas de mantenimiento de metadona, o pueden emplear la buprenorfina como sustitutivo. Las personas que utilizan drogas con mayor intensidad, en ciertos ámbitos territoriales, acostumbran a disponer de naloxona. Todos los recursos y programas ofrecidos por la excelente red española de atención a las adicciones constituyen un fuerte factor de protección ante cualquier eventualidad o emergencia sanitaria. La red está atenta a las innovaciones de los mercados de drogas y a las necesidades emergentes de las personas usuarias, especialmente en los nuevos perfiles o minoritarios.
En el segundo apartado planteamos tres escenarios de cómo el fentanilo podría llegar a España. El primero. Las personas consumidoras demandan heroína, pero los traficantes les venden una sustancia con mayor o menor porcentaje de heroína, adulterada con algún opioide sintético o venden directamente una sustancia sin heroína y con opioides sintéticos. Este escenario es remoto porque los mercados de heroína están desconectados de los mercados de opioides sintéticos. El segundo. Las personas consumidoras compran estimulantes (cocaína, éxtasis o metanfetamina) que, sin su conocimiento, están adulterados con opioides sintéticos. Tal escenario es muy improbable, porque en los mercados informales, tiene más valor el fentanilo proporcionalmente que la cocaína. El tercero. El más probable. Las personas consumidoras demandan explícitamente fentanilo y compran una sustancia cuya composición es desconocida, aunque en mayor o menor porcentaje contiene algún opioide sintético. Los medios de comunicación han dado una gran publicidad al fentanilo. También han afirmado que el fentanilo ilícito ya está disponible en España. Algún pequeño traficante puede pensar que es sensato empezar a vender fentanilo porque cree que las personas consumidoras lo demandan. Las vías de abasto de fentanilo para estos pequeños traficantes son tres: red oscura, desvíos de fármacos y engaños. Descartamos, por el momento, que el crimen organizado proporcione opiáceos sintéticos a los mercados españoles de drogas ilegales.
Finalizamos el cuarto capítulo sobre el papel marginal que tendrá la red oscura como fuente de abastecimiento de opioides sintéticos entre las actuales personas consumidoras de opioides. Y no porque la red oscura carezca de surtido de opioides sintéticos, sino porque a este perfil le resultaría materialmente imposible certificar una transacción de compraventa. Los requisitos son demasiado exigentes para este perfil.
Capítulo 5. El fentanilo en el ojo del huracán mediático.
El último capítulo de los resultados lo dedicamos a la tormenta mediática con el fentanilo en el centro. Tal espiral mediática se inició en septiembre de 2022, tuvo su máximo apogeo en el verano de 2023 y, aunque más suavizada, aún continúa en mayo de 2024. El capítulo lo dividimos en dos partes. Primero analizamos las causas de la tormenta mediática. En la segunda parte, reflexionamos sobre las consecuencias de tanta exposición informativa del fentanilo.
Las causas de la tormenta mediática las dividimos en dos categorías. La primera, de orden temático, es decir, todo aquello relacionado con el fentanilo resultaba de interés. La segunda, de orden estructural, es decir, producto del sistema de funcionamiento del negocio del periodismo digital. Encontramos cuatro grandes causas temáticas. La primera, y causa original, la crisis de salud pública provocada por los opioides en Norteamérica y todas sus derivadas. La segunda, el empleo de los fármacos opioides en España: prevalencias, sistemas de control, desviaciones, pacientes con adicción iatrogénica, etc. La tercera refiere a noticias sobre el fentanilo de forma genérica, sin ubicación geográfica, centradas en sus efectos, su potencial analgésico y muy especialmente en los daños que ocasiona. La cuarta, la hipotética llegada del fentanilo a España.
Las causas estructurales de la tormenta mediática son producto del funcionamiento del periodismo digital. Los medios de comunicación buscan noticias que «funcionen» porque tienen buena recepción entre la audiencia. Las noticias que «funcionan» se traducen en decenas de miles de visualizaciones, en consecuencia, se producen las correspondientes impresiones de publicidad, es decir, generan ingresos. Analizamos cómo el fentanilo ha sido un tema atractivo para los ciber anzuelos, en la vorágine del periodismo digital. Presentamos cómo las tendencias de las redes sociales y el Google Trends monitorizan los temas de interés para las audiencias y cómo los profesionales de la comunicación emplean estas herramientas para nutrirse de contenidos con los cuales redactar nuevas noticias. El fentanilo fue la máxima tendencia en Google Trends entre el 30 de julio y el 5 de agosto de 2023, lo que se tradujo en una actividad mediática sin parangón. Los medios de comunicación perseguían posicionarse para obtener un número sustantivo de visitas. Algunas personas profesionales del periodismo han publicado noticias ciertamente desafortunadas, en el mejor de los casos. La mayoría eran incapaces de vislumbrar el impacto que tendría la tormenta mediática del fentanilo. Pero, ni que sea como consecuencia indeseada, la multitud de noticias publicadas sobre una cuestión tan sensible e impactante ha alterado la realidad social.
En la segunda parte presentamos el análisis de las consecuencias del impacto mediático. Detectamos cinco consecuencias de la tormenta informativa. La primera es bien tangible. Hace referencia a todas las formaciones y estrategias preventivas puestas en marcha. A pesar de que en España no hay fentanilo ilícito, el miedo provocado por la hipotética llegada del fentanilo ilícito ha catalizado unas respuestas un tanto exageradas. La segunda, la espiral mediática ha requerido de la atención profesional, y no solo en atender a los medios de comunicación, sino que tanta noticia sobre el fentanilo ha ocupado el marco de pensamiento de diferentes profesionales, porque los antecedentes de Norteamérica así lo requerían. Pero la atención era injustificada si nos atendíamos a los indicadores y a la realidad social. Tanta atención ha provocado la desatención de otros temas relevantes, por ejemplo, los consumos de metanfetamina. La tercera, dar a conocer a toda la población española la cara más sórdida del fentanilo ilícito, ha provocado confusiones con el fármaco. La publicidad del fentanilo ha provocado consecuencias inciertas sobre los pacientes y sobre la sociedad en general. La cuarta, difícil de evaluar, pero cabe la duda de hasta qué punto los profesionales de la medicina ahora son más resistentes a prescribir fármacos opioides o más insistentes en retirar pautas posológicas que podrían estar justificadas. La quinta, y más importante, son los decomisos de fármacos de fentanilo desviados de los canales lícitos. La tormenta mediática ha provocado que algunas personas quieran consumir esa droga tan potente de que tanto se habla. Los camellos no han dudado en proveerse de fentanilo procedente de desvíos farmacéuticos. La tormenta mediática ha provocado que la profecía se autocumpla, porque ha estimulado la demanda entre personas que sin las noticias nunca hubiesen conocido el potente opioide.
Capítulo 6. La persistencia de la heroína. A modo de conclusión.
La conclusión del estudio «Fentanilo en España: evidencias, percepciones y realidades» es que España no sufrirá una crisis de salud pública por opioides sintéticos ni se cumplirá la hipótesis de la sustitución de la heroína por el fentanilo. Los motivos son cuatro. El primer motivo es que la heroína producida con opio de Afganistán continuará abasteciendo los mercados europeos porque el crimen organizado dispone de reservas y Afganistán ha vuelto a cultivar opio la temporada 2023-2024. El segundo motivo nos muestra que los fentanilos están en franco retroceso en los mercados mundiales. En estos momentos la hegemonía es de los nitazenos, la mayoría aún legales y que precisan de unos precursores de uso habitual en las economías lícitas. En España, en el caso hipotético de aparecer algún opioide sintético de producción clandestina, es más probable que sea un nitazeno que un fentanilo. El tercer motivo es la escasa demanda de opioides. Del fentanilo se ha hablado demasiado sin que represente una amenaza real. Es más probable la metanfetamina marque tendencia en el ámbito de las adicciones en los próximos años. El cuarto motivo es que, en caso de que los opioides sintéticos fuesen una realidad, la poderosa red española de atención a las adicciones podría ofrecer respuestas eficaces, efectivas, eficientes y de calidad a las exigencias de estas nuevas sustancias.
Capítulo 7. Recomendaciones. Serenidad y profesionalidad.
Finalizamos el informe con unas breves recomendaciones relativas a los aspectos a evaluar ante una hipotética recepción de los opioides sintéticos. Ordenamos las recomendaciones en los siguientes ámbitos: formación y sensibilización, red asistencial, los recursos de reducción de daños, monitoreo vigilancia, investigación y divulgación. A destacar la importancia de disponer de naloxona en caso de un aumento de los consumos de fentanilo u otros opioides sintéticos.
La conclusión del estudio «Fentanilo en España. Evidencias, percepciones y realidades» es que España no sufrirá una crisis de salud pública provocada por fentanilo u otros opioides sintéticos. Tampoco se cumplirá la hipótesis de la sustitución de la heroína por el fentanilo. Los motivos de la conclusión son cuatro.
Primer motivo. La heroína producida con opio afgano continuará abasteciendo los mercados europeos de drogas. Las reservas de heroína, producto de las excepcionales cosechas anteriores a 2023, permitirán proveer a Europa al menos hasta octubre de 2025. Más allá de las existencias, Afganistán no puede sobrevivir sin los ingresos derivados del opio. A pesar de la prohibición talibán, la terrible crisis económica, la situación humanitaria, la hambruna, el alto precio del opio, la corrupción, la desfragmentación del poder y, sobre todo, las discrepancias internas de los talibanes hacen insostenible la prohibición. La producción de opio, mientras se mantenga el régimen talibán, nunca volverá a alcanzar el volumen de antaño, pero será suficiente para aprovisionar a Europa. En caso de escasez, los primeros mercados en quedar desabastecidos serían aquellos en que el precio de la heroína al por mayor es inferior, es decir, Asia y África. España sería uno de los últimos países, si no el último, en quedar desprovisto de heroína, porque es el país europeo que más cara paga la heroína al por mayor. Además, otros países de Asia, como Pakistán y Birmania, han aumentado el cultivo de adormidera. Aun así, lejos de alcanzar las cifras históricas de Afganistán, pero suficiente para contribuir a satisfacer la demanda de heroína.
Segundo motivo. El fentanilo y sus análogos de producción ilícita han estado y estarán ausentes, más allá de la anécdota, de los mercados españoles. A nivel mundial, los fentanilos están en franco retroceso, debido tanto al proceso de fiscalización internacional como a la prohibición de China en 2019. Las empresas ilegales de China, India y Pakistán continúan fabricando precursores de fentanilo pero, en términos globales, la disponibilidad es notablemente inferior que antes de 2019. La escasa producción se vende a los cárteles mexicanos. Estos están dispuestos a pagar un mayor precio porque quieren mantener el negocio que les supone satisfacer la gran demanda de Norteamérica. Las empresas chinas legales, una vez que el fentanilo y sus precursores fueron sometidos a fiscalización, empezaron a buscar alternativas acordes con la legalidad china. A partir de 2019, aparecen los nitazenos como alternativa legal a los fentanilos. Desde entonces las notificaciones de fentanilo han tendido a la baja y las de nitazenos al alza. La época de los fentanilos ha llegado a su ocaso. Los nitazenos, año tras año, desde 2019 han aumentado su presencia en los mercados americanos y europeos. En España, en el caso hipotético de aparecer algún opioide sintético de producción clandestina, es más probable que sea un nitazeno que un fentanilo. La xilacina también podría aparecer como adulterante, tal como lo ha hecho en otros países en los últimos meses, especialmente en el Reino Unido. Sin embargo, es bastante improbable, porque los opioides sintéticos circulan por Europa desde hace más de treinta años y en España siempre han estado ausentes. En cualquier caso, mientras la heroína afgana esté disponible, se trataría de situaciones puntuales que podrían infligir severos daños e incluso sobredosis fatales, pero en ningún caso alcanzaría a provocar strictu sensu una crisis de salud pública. El proceso de fiscalización de los nitazenos iniciado en 2021 estimuló a los investigadores en NPS a continuar con su perenne pesquisa de sustancias psicoactivas legales. Estas investigaciones pueden provocar la aparición de otras familias de opioides sintéticos o a la irrupción de diferentes NPS. No lo podemos descartar.
Tercer motivo. El volumen y las características de la demanda de opioides hace inviable una crisis de salud pública. España cuenta con unas escasas sesenta mil personas consumidoras habituales de heroína. La mayoría son personas envejecidas con una larga experiencia en el consumo de drogas y supervivientes a todo tipo de calamidades. El perfil hegemónico es el de persona policonsumidora con una gran capacidad de resistencia. En caso de aparición de opioides sintéticos, las personas consumidoras podrían reemplazar la heroína por otras sustancias, desde benzodiacepinas hasta metanfetamina. En nuestra opinión, actualmente la metanfetamina es la sustancia emergente que representa el mayor peligro para la salud pública. Del fentanilo se ha hablado demasiado sin que represente una amenaza real. La metanfetamina, por su evolución en los últimos años, es la sustancia que más atención amerita.
El cuarto y último motivo, pero el más importante. En el caso que los fentanilos fuesen una realidad, la poderosa red española de atención a las adicciones podría ofrecer respuestas eficaces, efectivas, eficientes y de calidad a la amenaza. Los tratamientos sustitutivos de opioides con metadona y buprenorfina, la disponibilidad de naloxona en diferentes presentaciones, unos profesionales altamente cualificados y una red de recursos distribuidos territorialmente son el mejor garante ante cualquier amenaza de opioides sintéticos o de cualquier otra sustancia. El número de sobredosis es el indicador clave para afirmar que España está libre de fentanilo y de otros opioides sintéticos. Las sobredosis se convertirán en evidencias irrefutables cuando las personas consumidoras consuman opioides sintéticos. De momento, el número de sobredosis se mantiene estable.
Dicho esto, y para terminar el informe, queremos destacar dos aspectos. El primero es un apunte de cómo ha funcionado la hipótesis de la sustitución en los esquemas de pensamiento del fenómeno. El segundo es una reflexión sobre el escenario incierto que provocan los desvíos de fármacos con fentanilo.
Los marcos de referencia en el pensamiento abstracto nos ayudan a comprender el fenómeno del fentanilo en España. Desde la mirada experta, conceptualizamos todas las sustancias comprendidas entre el opio y el carfentanilo en un continuo lógico y coherente, debido a que todas pertenecen a los opioides, es decir, ordenamos los opioides por sus efectos y potencia analgésica. Por tanto, pensamos que, si hay desabastecimiento de un opioide, lo sustituirá otro, es decir, si nos quedamos sin heroína vendrá el fentanilo. Esto no es necesariamente así. Las organizaciones criminales dedicadas a la heroína entienden el opiáceo como una sustancia totalmente independiente a los opioides sintéticos. El crimen organizado conceptualiza los opioides a partir de la lógica criminal, es decir, cómo abastecerse, qué dificultades implica el tráfico y cuántos beneficios les rendirán. Las bandas criminales dedicadas históricamente a la heroína podrían incluso ni plantearse traficar con opioides sintéticos; es decir, si les resulta inviable operar con heroína, pueden pensar en metanfetamina, cobalto o bitcoins para continuar su actividad criminal, pero no necesariamente con fentanilo u otro opioide sintético. La hipótesis de la sustitución ha funcionado en España por analogía de Norteamérica, aunque las realidades son incomparables.
Y, más que una conclusión, una reflexión final. La tormenta mediática sobre el fentanilo de los dos últimos años ha provocado consecuencias sociales que aún no alcanzamos a vislumbrar. A pesar de los excelentes mecanismos de control, son inquietantes los decomisos, aunque hasta el momento puntuales, de fármacos del fentanilo en posesión de microtraficantes. Nos genera dudas hasta qué punto la oferta de fentanilo desviado a los usos indebidos está estimulada por una demanda creada por tantas noticias sobre el fentanilo a modo de profecía autocumplida. Veremos.

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