En 2006, desde el Observatorio de Nuevos Consumos de Drogas en el Ámbito Juvenil empezamos a testimoniar indicios de cambio en la relación entre progenitores, hijos/as y drogas. Percibimos como algunos padres y madres presentaban actitudes más tolerantes hacia de terminados consumos, especialmente de cannabis. Detectamos, tímida pero incipientemente, familias que cultivaban marihuana, consumos de porros en las sobremesas familiares, y lo más simbólico de la cuestión: hablaban de las substancias sin tabú. Observamos una novedad histórica sin precedentes: padres y madres que entendían la realidad de las drogas sin alarmismos. Los resultados nos muestran la mutación de los estilos educativos y la modificación de los discursos hacia las substancias. La  actual relación entre familias y drogas emerge al trasluz de las profundas transformaciones sociales acaecidas en los últimos cincuenta años. Nuestro método de investigación nos obliga a dar cuenta de los diferentes fenómenos socioculturales que han afectado a la dupla familia y drogas.