El autoritarismo europeo en jaque. Organización de base, acción colectiva y democracia participativa durante la crisis de la eurozona.

Nikolai Huke, David J. Bailey, Mònica Clua-Losada, Julia Lux y Olatz Ribera Almandoz
Challenging Authoritarianism Series, 2018

Palabras clave: autoritarismo, austeridad, resistencia, Unión Europea, democracia

Las instituciones y los Gobiernos de la Unión Europea (UE) respondieron a la crisis de la eurozona con una mezcla de austeridad y autoritarismo que exacerbó la precariedad y menoscabó la democracia liberal. Sin embargo, un estudio de los movimientos sociales pone de manifiesto que esta despolitización tecnocrática solo triunfó en parte, ya que la exclusión creciente de las personas de los espacios de toma democrática de decisiones también generó nuevas formas de organización que han abierto posibles vías para un cambio social radical. 

Muchos investigadores críticos han analizado la reciente coyuntura de la UE y sus Estados miembros como una calle de sentido único hacia el autoritarismo. Basándonos en la experiencia de activistas (y en un intento de evitar la ‘melancolía de la izquierda’ que caracteriza algunos análisis críticos), en este texto intentamos ofrecer una visión más matizada. 

Nuestra intención es argumentar que las experiencias de los y las activistas durante la crisis europea han puesto de relieve la naturaleza cada vez más excluyente de las instituciones, los procedimientos y las limitaciones de la democracia liberal bajo el capitalismo. Además, nos han permitido identificar nuevas —aunque frágiles— formas de organización social que han desafiado este creciente autoritarismo. En particular, la organización de base que se ha movilizado en torno a los problemas sociales cotidianos, junto con los esfuerzos por conseguir la autoayuda colectiva, las solidaridades inclusivas y la feminización de la política —además de formas nuevas y en primera persona de democracia participativa (democracia presentista) más allá de las instituciones del Estado—, han conseguido perturbar y alterar las nuevas formas de gobernanza autoritaria. 

Para terminar, llegamos a la conclusión de que el giro político hacia el autoritarismo no solo no sojuzga a los movimientos contrarios, sino que puede —al menos durante un tiempo— producir “un verdadero estallido de demandas democráticas”. Por lo tanto, la tendencia hacia el autoritarismo en la UE genera contracorrientes que la cuestionan y le plantan cara.